Media Outlet, background:

Editor of Editorial and Opinion Pages of Diario Las Américas.

Staff reporters at Diario Las Américas received substantial amounts of U.S. government pay at the same time they wrote extremely prejudicial material against the Cuban Five during trial and in the period immediately after the Feb. 1996 Brothers to the Rescue plane shoot- down [see separate listings for Ariel Remos, Julio Estorino, who wrote many DLA articles while receiving U.S. Government funds].

Under Helen Ferre’s tutelage, there were many signed and unsigned editorials and opinions which demanded blood vengeance against the Cuban Five and Fidel Castro, labeling him and by obvious association, the Five — as defenders of Cuba — in terms which could not remotely be regarded as journalism. Using highly inflammatory words like “Hitler,” “butcher,” “executioner,” “tyrant,” “worse than Pinochet,” these articles, opinion pieces, and even cartoons, were fully intended to create an atmosphere in which no defendant associated with the Cuban government could hope to be tried impartially. The judge’s court order prohibiting media interviews with family members of the BTTR downed pilots and trial witnesses, was violated by DLA’s coverage (eg, Ena Curnow article, Feb. 27, 2001) U.S. Congress members Ileana Ros-Lehtinen and Lincoln Diaz-Balart, known for their glorification of Miami terrorists like Orlando Bosch, had their editorials published during major developments in the trial, weighing in against the Five.

Even Orlando Bosch, responsible for the deaths of dozens of people by his terrorist acts, had an opinion piece published, with Helen Ferre’s approval as Editor. “El Rayo” by Bosch, May 15, 2001, (see below) makes a veiled threat against one of the Cuban Five attorneys for daring to defend them.

Evidence of Payment:

2006 Miami Herald FOIA
Jan. 2009 National Committee FOIA
Oct. 2010 Liberation newspaper FOIA

Amount Paid to Ferre

$1,125.00 during the Five’s prosecution
$6,025.00 total (02/21/01 – 09/25/03)

Articles written before period of documented payment:

(We are working to obtain payment data from 1996 to 1999 for these and the other journalists through additional FOIA petitions.)

Diario Las Américas, miércoles, 16 de septiembre 1998
(STAFF EDITORIAL)

Creer que solamente diez espías tiene Fidel Castro en los Estados Unidos de América, especialmente en el Sur de la Florida, sería una ingenuidad. El lunes, 14 de septiembre, el jefe de la oficina del FBI en Miami anunció oficialmente la captura de diez espías de Castro de nacionalidad cubana en la zona metropolitana del Gran Miami. Eso significa que son personas cuyos expedientes dan margen absoluto para que se les considere espías. Pero dentro de las normas estadounidenses bien puede haber cien, mil o más que ofrecen todos los indicios en alto grado de ser espías de Castro, pero que no son oficialmente clasificados como tales por razones técnicas.

Por supuesto, es de gran importancia, quizás más de lo que muchos imaginan, el hecho de que se haya descubierto oficialmente este caso y que se hayan producido las capturas correspondientes. Entre otras cosas, esto elimina el cuento de que cuando los cubanos hablan de espías de Castro en Estados Unidos están incurriendo en una fantasía o en una especie de obsesión anticomunista. Tres años les tomó a la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) llegar a esta conclusión en forma que permitió el allanamiento de los domicilios y las capturas correspondientes. Ahora se saben los nombres, los alias, y se conocen las fotografías de los delincuentes.

Después de mucho tiempo que ha durado la campaña de no darle crédito alguno a la posibilidad de espías peligrosos y numerosos de Castro en los Estados Unidos bien organizados, lo ocurrido sirve para alertar a las autoridades y para que muchos espías, que no califican técnicamente como tales, reduzcan sus actividades, lo mismo que muchos “defensores” de la tiranía totalitaria de Fidel Castro protegidos por la Primera Enmienda y también por el temor de quienes los pueden acusar de ser clasificados como “intransigentes”.

Naturalmente, es lógico pensar que con estas pistas confirmadas por el FBI seguirán investigaciones adicionales importantes que permitan nuevos descubrimientos. Asimismo, es de esperarse que muchos delincuentes en estas actividades tomen las medidas necesarias para ocultarse o para destruir pruebas de sus delitos contra la seguridad de los Estados Unidos de América. Muy conveniente es que se piense en los planes que puede haber tenido o que tiene Fidel Castro con relación a esta gente cuyo mantenimiento implica, sin duda alguna, grandes sumas de dinero, dinero proveniente de un Estado que se considera sumamente pobre “por el embargo de los Estados Unidos de América”.

Diario las Américas, Wednesday, September 16 1998
(STAFF EDITORIAL)

To believe that Fidel Castro has only ten spies in the United States of America, especially in South Florida, would be preposterous. On Monday, September 14th, the FBI in Miami announced officially the arrest of ten Cuban spies working for Castro in the Greater Miami metropolitan area. This means that the background of these individuals does not leave any doubts for them to be considered spies. But because of the norms applying in the United States, there could well be one hundred, a thousand or more, who might be highly suspicious of being spies for Castro, but who are not officially classified as such because of technicalities.

Of course, it is extremely important, perhaps more than some could imagine, that this case has been discovered and that the arrests have been made. Among other things, this eliminates the tale going around that when the Cubans mention Castro’s spies in the United State they are fantasizing or somehow obsessed with communism. It took the Federal Bureau of Investigations (FBI) three years to round up all the information to be able to search the homes and make the corresponding arrests. Now we know the names, the aliases, and we have the photos of the criminals.

After so many years of a campaign of not giving any credence whatsoever to the possibility of numerous, well-organized, and dangerous Castro spies infiltrated in the U.S., what has happened now serves to alert the authorities and for many spies, who do not qualify technically as such, to limit their activities as well as many “defenders” of the totalitarian tyranny of Fidel Castro who are protected by the First Amendment and also by the fear of their potential accusers of being branded as “intransigent”.

Naturally, it is logical to think that with these clues confirmed by the FBI there will be important additional investigations that will result in new discoveries. Likewise, it is to be expected that many engaged in these spying activities will take the necessary measures to hide or destroy proofs of their actions against the security of the United States of America. Some thought should be given to the plans that Fidel Castro might have had or has regarding these individuals whose living and working expenses require large amounts of money, money supplied by a state that claims to be very poor “because of the U.S. embargo”.

Diario Las Américas, miércoles, 12 de mayo 1999
Editorial, página 4-A (Helen Aguirre Ferre, Directora de las Páginas de Opinión)

El gobierno estadounidense tiene la obligación de no bajar la guardia con respecto a las medidas de seguridad permanentes que deben tomarse en relación con la dictadura totalitaria comunista de Fidel Castro y, especialmente, ahora que se han estrechado los vínculos entre los regímenes de La Habana y de Pekín. Para Castro, su Unión Soviética de ahora es China comunista.

Como es sabido, oficialmente se ha descubierto la existencia de varios espías de la Cuba de Castro trabajando en contra de los Estados Unidos dentro de los Estados Unidos de América. Y esto ha llegado a convertirse en una acusación ante los tribunales federales contra esas personas acusadas de espionaje. Ahora, cualquier espía de Castro lo es también — por lógicas deducciones — de China comunista. Y eso multiplica el peligro para la seguridad estadounidense y del resto del mundo libre que está amenazado por el creciente poderío totalitario e imperialista del régimen de Pekín.

Ya se sabe que China comunista está ejerciendo espionaje en alto grado en los Estados Unidos de América. Como consecuencia de ese espionaje y como consecuencia también de debilidades del gobierno de Washington, el régimen de Pekín ha tenido acceso a tecnología sumamente calificada — sofisticada como se le llama ahora — que constituye un peligro para la seguridad de muchas naciones, especialmente para los Estados Unidos de América. A esto hay que agregar vinculaciones políticas del régimen de Pekín con la vida política estadounidense en ayudas económicas para campañas electorales.

Eso de creer que la tiranía totalitaria comunista de Fidel Castro se encuentra “in extremis” es un error. Por lo menos no hay indicios que demuestren que su debilidad político militar sea muy grande y que su respaldo internacional haya descendido, cual correspondía, a los más bajos niveles. Por el contrario, ahora más que antes en muchos aspectos Castro es una especie de vedette política, asistiendo a tomas de posesión presidenciales de carácter democrático y a conferencias internacionales donde se habla de democracia y se firman documentos en respaldo de los otros que eso será violado inmediatamente por su dictadura. Por consiguiente, toda precaución es poca con respecto a las medidas de seguridad que deban tomarse por parte de los Estados Unidos de América en torno a esa amenaza que representa la Cuba de Castro. No se trata de que este en condiciones de invadir físicamente a los EE.UU. con sus tropas, ni cosa por el estilo. Pero hay mil otras maneras de perjudicar inmensamente a este gran país norteamericana.

Diario Las Americas, Wednesday, May 12, 1999, page 2-B
Editorial, page 4-A (Helen Aguirre Ferre, Director of Opinion Pages)

The American government must not lower its guard with respect to the permanent security measures that must be taken regarding the totalitarian communist dictatorship of Fidel Castro and, particularly, now that the bonds between the regimes of Havana and Beijing have become stronger.

As everyone knows the presence of several Cuban spies working against the United States inside the United States has been officially acknowledged. And this has led to a formal accusation of espionage in federal court. Nowadays any Cuban spy is also — by logical deduction — a spy for Communist China. And this multiplies the danger for the security of the United States and the rest of the free world, which is threatened by the growing totalitarian and imperialist power of the Beijing regime.

It is public knowledge that Communist China has been spying on the United States of America. As a result of that espionage and also because of weaknesses on the part of the Administration, the Beijing regime has had access to extremely qualified technology — what is now known as sophisticated — which is very dangerous for the security of many nations, particularly for the United States of America. To this we should add the political involvement of the Beijing regime in American politics because of financial contributions made for electoral campaigns.

Thinking that the totalitarian communist tyranny of Fidel Castro is “in extremis” is a mistake. At least there are no indications now that its political military weakness be much and that its international support has diminished, as it should have, to very low levels. On the contrary, now more than ever, Castro has become a sort of political “star,” attending democratic presidential inaugural ceremonies and international forums where the topic is democracy and where documents are signed in support of that democracy. He signs those statements, while all the others know that his dictatorship will totally disregard whatever he has just agreed to. Therefore, extreme caution is mandatory regarding the security measures that the United States of America should take because of the threat posed by Castro’s Cuba. It is not that this dictatorship is able to physically invade the United States with its troops, nor anything like it. But there are a thousand other ways of seriously hurtling this great American nation.

Diario Las Américas, jueves 25 de noviembre 1999, página 2-B
Por Lincoln Díaz-Balart

A continuación reproduzco una carta que envié esta semana a los aproximadamente 3,000 fiscales federales y estatales de Estados Unidos pidiendo el encauzamiento de Fidel Castro, para que durante su próxima visita a Seattle, Washington, para asistir a la reunión Ministerial de la Organización Mundial del Comercio, sea arrestado al tocar suelo norteamericano para ser juzgado por los asesinatos de Armando Alejandre, Carlos Costa, Mario de la Peña y Pablo Morales:

“Estimado Señor Fiscal:

El 24 de febrero de 1996, tres ciudadanos y un residente norteamericanos fueron asesinados en la Estrecho de la Florida por MIGS cubanos, por orden directa de Fidel Castro. Los hechos en este caso están bien documentados por radares norteamericanos y por la Organización Internacional de la Aviación Civil. Además, Fidel Castro admitió que él personalmente ordenó los asesinatos (vea entrevista en la revista Time con Reginald K. Brack, Jr., Joelle Attinger y Cathy Booth, publicada el 11 de marzo de 1996).

Como usted sabe, el ex dictador chileno Augusto Pinochet, se encuentra actualmente detenido en Gran Bretaña mientras espera su extradición a España, donde ha sido encauzado por ordenar asesinatos, en Chile, de ciudadanos españoles mientras Pinochet estaba al frente del gobierno chileno. Adicionalmente, Manuel Noriega, el ex dictador de Panamá, fue traído ante la justicia en Estados Unidos y actualmente cumple sentencia por sus crímenes.

Es tan inaceptable como inexplicable que Fidel Castro no ha sido encauzado en Estados Unidos por los asesinatos de Armando Alejandre, Carlos Costa, Mario de la Peña y Pablo Morales el 24 de febrero de 1996.

Fidel Castro tiene que ser encauzado por estos asesinatos, por los que él ha aceptado responsabilidad personal.

Se espera que Fidel Castro tocará suelo norteamericano para asistir a la reunión Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que tendrá lugar en Seattle, Washington, del 1 al 3 de diciembre de este año.

Por lo tanto, respetuosamente pido que usted tome todos los pasos necesarios para que Fidel Castro sea encauzado inmediatamente, para que pueda ser arrestado en Estados Unidos y juzgado por los asesinatos de Armando Alejandre, Carlos Costa, Mario de la Peña y Pablo Morales.

Cordialmente,
Lincoln Díaz-Balart”.

Diario las Américas, Thursday, November 25, 1999, page 2-B
By Lincoln Diaz-Balart

Below is a copy of a letter I sent this week to approximately 3,000 federal and state prosecutors of the United States calling for the indictment of Fidel Castro, so that during his next visit to Seattle, Washington, to attend a meeting of the World Trade Organization Ministerial, he is arrested on landing on US soil to face trial for the murders of Armando Alejandre, Carlos Costa, Mario de la Peña and Pablo Morales.

“Dear Mr Prosecutor:

On the 24 of February 1996, three US citizens and a resident were killed in the Florida Straits by Cuban MIGs, by direct order of Fidel Castro. The facts of this case were well documented by US radars and by the International Organization of Civil Aviation. Fidel Castro also admitted that he personally ordered the murders (see the interview in the Time magazine with Reginald. K. Brack, Jr, Joelle Atting and Cathy Booth published on the 11 March 1996).

As you know, the Chilean ex-dictator Augusto Pinochet is currently detained in Great Britain while he waits to be extradited to Spain, where he is accused of ordering the murder of Spanish citizens, in Chile, when he was the head of the Chilean government. Additionally, Manual Noriega, the ex-dictator of Panama was brought before the US justice system and is currently serving a sentence for his crimes.

It is unacceptable, as it is inexplicable, that Fidel Castro hasn’t been accused in the United States for the murders of Armando Alejandre, Carlos Costa, Mario de la Peña and Pablo Morales on the 24th February 1996.

Fidel Castro has to be charged for these murders, for which he has personally accepted responsibility for.

It’s expected Fidel Castro will touch US soil to assist in the World Trade Organization Ministerial (WTO), that will be held in Seattle, Washington from the 1st to 3rd of December this year.

Therefore, I respectfully ask that you take the necessary steps so that Fidel Castro is immediately charged, so he can be arrested in the United States and put to trial for the murders of Armando Alejandre, Carlos Costa, Mario de la Peña and Pablo Morales.

Cordially,
Lincoln Diaz-Balart.

Diario Las Américas, sábado 20 de mayo 2000, página 4-A
Por José Basulto

El caso de Elián González evidencia nuevamente el doble standard de la justicia en EE.UU. bajo la administración de Bill Clinton. Respaldado sin cuestionamiento alguno por su Fiscal General Janet Reno, este gobierno continúa invocando “the rule of law” (el imperio de la ley) como el dogma o “mantra” necesario para justificar, a título de la ley, lo que sólo ha sido un proceder discrecional del cargo de la Fiscal General. La percepción pública de legalidad aparente toma mayor importancia en esta sociedad que la verdad o la justicia misma.

De igual forma, la Fiscal General de EE.UU. podía también, bajo el amparo de la ley y sin interferencia de Castro y Clinton haber continuado en el curso inicial tomado por el Servicio de Inmigración en el mes de noviembre de enviar el caso del niño a una corte de familia en el Estado de la Florida. Esta decisión hubiera tenido amplia aceptación en nuestra comunidad, por tratarse del “día en corte” hasta ahora negado.

Somos nosotros, ahora amparados por “the rule of law” quienes nuevamente reclamamos de la Fiscal General Janet Reno el proceso legal que nos corresponde como víctimas que fuimos del acto terrorista del 24 de febrero de 1996. En este infame día fueron ejecutados Armando Alejandre, hijo, Carlos Costa, Mario de la Peña y Pablo Morales, frente a centenares de testigos a bordo de un crucero de turistas, en aguas internacionales al norte de La Habana, y por órdenes directas de Fidel Castro. El crimen permanece impune y sin resolver por haber la Administración Clinton-Gore actuado ese día con previo conocimiento, consentimiento y cooperación con el crimen.

Conteste usted, Sra. Reno,: ¿Es acaso quien dio la luz verde para el crimen quien impide ahora la justicia? ¿[sic]Hacen falta más de cuatro años para el encausamiento de un criminal confeso?[sic] ¿Habrá que esperar a que usted se retire de su cargo para entonces también incluirla como cómplice, entre los que encubrieron el crimen?

Nuevamente, pedimos a todos nuestros hermanos que se unan a nosotros en reclamar verdad y justicia para nuestros mártires del 24 de febrero. Ahora, cuando se hace nuevamente evidente el entendimiento entre Castro y Clinton por el trato dado a nuestro niño Leían González, se hace aún más necesario desenmascarar a los principales autores y cómplices del dolor de Cuba, para por este medio también salvar a Leían. Pide a través de otras organizaciones a que pertenezcas y de amigos en la comunidad norteamericana (los tenemos). Escribe a congresistas y senadores, escribe a la prensa. Llama a los programas de radio (español e inglés).

Diario Las Américas, Saturday, May 20, 2000, page 4-A
By José Basulto

The case of Elián González again highlighted the double standard of justice in the US under the administration of Bill Clinton. Supported without question by the Attorney General Janet Reno, this government continues to invoke “the rule of law” (the rule of law) like the dogma or “mantra” necessary to justify, by way of law, what has only been a discretionary proceeding by the Attorney General. The public perception of legality is apparently more important in this society than truth or justice itself.

Similarly, the U.S. Attorney General could have, under the protection of the law and without interference from Castro and Clinton continued with the initial course taken by the Immigration Service in November, to send the child's case to a family court in the State of Florida. This decision would have been widely accepted in our community, for having had its "day in court" that has so far been refused.

It is us now, covered by "the rule of law", who once again demand from the Attorney General Janet Reno the legal process that is owed to us as victims of the terrorist act of February 24, 1996. On this infamous day Armando Alejandre Jr., Carlos Costa, Mario de la Peña and Pablo Morales were executed, before hundreds of witnesses aboard a tourist cruise in international waters north of Havana, by direct order from Fidel Castro. The crime remains unpunished and unresolved because of the Clinton-Gore Administration having acted that day with prior knowledge, consent and cooperation with the crime.

Answer, Ms. Reno: Perhaps the one who gave the green light for the crime is who impedes justice now? [sic] It takes more than four years for the prosecution of a confessed criminal? [sic] Will we have to wait until you retire from office so that we can include you as an accomplice, of those that covered up the crime?

Again, we ask all our brothers to join us in calling for truth and justice for our martyrs of February 24. Now, as it again becomes clear of the understanding between Castro and Clinton on the treatment of our child Elian González, it becomes even more necessary to expose the main perpetrators and accomplices of Cuba’s pain, so that through this means we can save Elian. Make requests to other organizations you belong to, and of any american friends within the community (we have them). Write to congressmen and senators, write to the press. Call radio programs (English and Spanish).

Diario Las Américas, sábado 10 febrero 2001, página 4-A
POR MARIO LLERENA

El caso se prestaría para una segunda edición, “corregida y aumentada”, de la conocida novela de Dostoeyski. Porque este crimen es a todas luces mucho más truculento que el que sirve de tema a la famosa obra del insigne escritor ruso. Y sin desenlace todavía.

Dos avionetas de Hermanos al Rescate, la altruista institución dedicada a la búsqueda y auxilio de náufragos (“balseros”) en fuga de libertad a través del Estrecho de la Florida, fueron blanco en espacio aéreo internacional de proyectiles disparados desde MiGs rusos de la fuerza aérea de Castro. Carlos Costa, Pablo Morales, Mario de la Peña y Armando Alejandre fueron pulverizados en el aire. El primer oficial del buque excursionista Majesty of the Seas Bjorn Johansen, acertó a ser testigo del crimen. Una tercera avioneta tripulada por José Basulto, de Hermanos al Rescate, pudo escapar al ataque. Como siempre, estas navas en misión humanitaria volaban desarmadas. Los hechos tuvieron lugar el 24 de febrero de 1996.

Valga apuntar al margen que Castro, en sendos programas de televisión, “60 minutes” y, si no me equivoco, uno de CNN, admitió que él fue el autor intelectual del hecho. Es decir ni siquiera existe lugar para la excusa de una reacción impremeditada ante una presenta “provocación”. No fue la soberbia característica de Castro reaccionando en arranque súbito contra el atrevimiento de sus enemigos del odiado exilio. No, fue algo calculado con gran anticipación y contando con inaudita parálisis de afuera. Quién fue el que dijo “Ver en calma un crimen es cometerlo”.

Hasta ahí los hechos. Pero ocurre que lo que hay detrás de esos hechos es tanto o más monstruoso que los hechos mismos. José Basulto, con tesón digno de todo encomio, se ha dedicado a descubrir y documentar toda la tenebrosa urdimbre de circunstancias que rodearon, o mejor dicho, propiciaron el planeamiento y ejecución de la hazaña. Hay detalles que dan escalofríos porque tienen obvias marcas de consentimiento. Entre otros, falta de aviso a los pilotos de las avionetas de que había MiGs en acecho, según registraban los radares correspondientes, en el área señalada. O sea, todos los hallazgos de la investigación llevada a cabo por Basulto indican que los centros de vigilancia aérea y marítima de este lado del estrecho estaban al tanto de lo que tramaba Castro y no hicieron nada absolutamente no ya para impedirlo pero ni siquiera para prevenir a las víctimas del inminente peligro, Vergüenza.

Ahora bien, que Castro conciba y lleve a ejecución un crimen de esta magnitud no es para sorprender a nadie. Eso, y mucho más, es algo que está en su naturaleza intrínsicamente perversa. Si ese fuera el único ejemplo en su extensa hoja penal (bastaría mencionar lo del remolcador “13 de Marzo”) se le podría atribuir a un arranque súbito de cólera ante la “provocación” de unos salvavidas intrusos que osaban acercarse a su madriguera. Pero no fue algo premeditado y regustado; algo típico de la misma mentalidad lombrosiana que hacía fusilar a colegas como Sori Marín o le sugería a Krushchev el bombardeo atómico de Estados Unidos.

Y aquí viene la otra cara de la medalla. ¿Hubo complicidad o, por los menos, indiferencia de las autoridades americanas? Hay en este punto interrogaciones tenebrosas que la historia tendrá que dilucidar algún día. Mientras tanto, hay hechos que apuntan en una dirección deprimente. Número uno, la actitud del Ejecutivo, en particular del presidente Clinton. Si se considera que no hubo provocación de los pilotos ya que, como ha sido corroborado hasta la caciedad, colaban en espacio aéreo internacional y que de las cuatro víctimas tres eran ciudadanos de este país (detalle interesante, de apellidos hispanos), no se necesita ser versado en derecho internacional para concluir que estamos ante un auténtico casus belli. O dicho en buen romance, una agresión que demanda respuesta bélica. No hubo tal respuesta.

Y es de una elocuencia deprimente que el presidente de la perpetua sonrisa cínica, forzado por las circunstancias a tener que fingir alguna medida, ¿respondió con un bombardeo a la base de donde partieron lo MiGs de Castro? ¿Convirtió el enclenque embargo en un verdadero bloqueo? No señor, nada de eso. Se decidió por un gesto de menor cuantía firmó La Ley Helms/Burton. Y aun esta reacción mínima le pareció mucho todavía, y demandó, y obtuvo, la facultad de anularle la cláusula vital cada seis meses, Pero ni con eso quedó satisfecho el obsequioso presidente. Cuando las autoridades judiciales asignaron una compensación monetaria a los familiares que sería tomada de los fondos congelados de Cuba, vale decir, de Castro, Clinton trató de reducir sustancialmente la suma dispuesta por la ley. Dime lo que haces y te diré quién eres.

Y ahí están las cosas todavía. El futuro dirá si las investigaciones en proceso por parte de Hermanos al Rescaté lograrán poner a Castro en el banquillo de los reos ante el tribunal que corresponda. O si éste será uno más de sus crímenes que queda sin castigo.

Diario Las Américas, Saturday, 10 February 2001, p. 4-a (Opinion Page)
MARIO LLERENA

The case would lend itself to a second "corrected and extended" edition of Dostoevsky's famous novel. Because this crime is clearly much more gruesome than that which served as the subject for the famous novel by the Russian writer. And there is still no outcome.

Two light aircraft from Brothers to the Rescue, the altruistic institution dedicated to search and rescue of the shipwrecked ("rafters") seeking freedom through the Straits of Florida, were targeted in international airspace by missiles launched from Russian MiGs from Castro's air force: Carlos Costa, Pablo Morales, Mario de la Peña and Armando Alejandre were pulverized in mid-air. The first mate on the cruise ship Majesty of the Seas, Bjorn Johansen, happened to witness the crime. A third plane piloted by José Basulto, of Brothers to the Rescue, was able to escape the attack. As always, these planes on a humanitarian mission flew without weapons. The incident took place on February 24, 1996.

It's worth pointing out as an aside that Castro, in two television programs, "60 Minutes" and, if I'm not mistaken, one on CNN, admitted to being the mastermind behind the act. In other words, it can't even be excused as an un-premeditated reaction to a presumed "provocation." It wasn't Castro's characteristic arrogance reacting suddenly against the daring of his hated exile enemies. No: it was something calculated with great anticipation, counting on unprecedented foreign paralysis. Who was it who said "To calmly watch a crime is to commit it."

Those are the facts so far. But it just so happens that behind these acts is something just as monstrous as the acts themselves or even more so. José Basulto, with praiseworthy determination has dedicated himself to uncovering and documenting the entire shadowy circumstances that surrounded, or really, enabled the planning and execution of the deed. There are details that are chilling because they have the obvious marks of consent. Among others, the lack of warning to the pilots of the planes that there were MiGs in ambush, according to indications from the corresponding radars in the designated area. That is, all the findings from the investigation carried out by Basulto indicate that the centers for air and sea surveillance on this side of the Straits were aware of what Castro was up to and did absolutely nothing, neither impeding him nor even warning the victims of the imminent danger. Shameful.

Now then, that Castro should conceive and execute a crime of this magnitude should not surprise anyone. That, and much more, its something that is in his intrinsically perverse nature. If that were the only example on his extensive criminal record (suffice to mention the incident with the "13 de Marzo" tugboat) it might be attributed to a sudden fit of fury against the intruder lifeguards who dared to approach his den. But no, it was something premeditated and savored, something typical of the same Lombrosian mentality that led him to put colleagues like Sori Marin to the firing squad, or to suggest that Kruschev attack the United States with atomic bombs.

And here is the other side of the coin. Was there complicity or at least, indifference on the part of American authorities? On this point there are dark questions that history will have to bring to light one day. Meanwhile, there are facts that point in a depressing direction. Number one, the attitude from the Executive [branch], especially that of President Clinton. If one considers that there was no provocation by the pilots because as has been repeatedly corroborated, they were flying in international airspace and three of the four victims were citizens of this country (an interesting detail: with Hispanic surnames), one need not be versed in international law to conclude that we are dealing with a true casus belli. Or, in plain language, an aggression that demands a military response. There was no such response.

And it speaks volumes that the president of the perpetual smirk, forced by the circumstances to do something — did he respond by bombing the base where Castro's MiG's took off? Did he turn the weak embargo into a real blockade? No sir, none of that. He decided on a lesser gesture by signing the Helms/Burton Law. And even this minimal reaction appeared to be too much for him and he demanded, and obtained, the ability to postpone its vital clause every six months. But even that did not satisfy the obsequious president. When the judicial authorities awarded monetary compensation to the families that would be taken from Cuba's frozen funds, in other words, from Castro, Clinton tried to substantially reduce the amount awarded by law. Show me what you do and I'll tell you who you are.

And that is where things remain. The future will tell whether the investigations under way by Brothers to the Rescue will manage to put Castro in the dock for the accused, before the corresponding court. Or if this will be one more of his crimes that goes unpunished.

Diario las Américas, viernes 16 de febrero, 2001
(STAFF EDITORIAL)

Quien diga que Cuba no representa un peligro para la causa de la democracia universal y para los Estados Unidos de América en particular seguramente no entiende lo que significa este concepto de peligro en el caso de Cuba, o deliberadamente, quiere beneficiar a la tiranía totalitaria de Fidel Castro que durante más de cuarenta y dos años ha esclavizado al pueblo cubano y ha desprestigiado con grandes daños también a los Estados Unidos de América.

Desde luego, ninguna persona sensata piensa que Fidel Castro esté en condiciones de invadir militarmente a los Estados Unidos de América. Pensar eso sería una estupidez absoluta. Ya se sabe que Fidel Castro es malo pero no es estúpido. Cuando se habla de una amenaza para los Estados Unidos de América con respecto al régimen liberticida de Castro no se piensa en esa posibilidad de que tropas de Castro invadan a esta nación norteamericana que es la primera potencia del orbe. La amenaza consiste en debilitar las esencias de la vida democrática de este país, obligándolo a sufrir grandes humillaciones y a perder el respeto de muchos países del mundo. Son astronómicas las cifras de millones dólares que le ha costado al contribuyente estadounidense la presencia de la dictadura de Castro desde el momento mismo en que asumió el poder en enero de 1959. Además, ha habido ciudadanos meritorios de este país que ha perdido la vida por los caprichos criminales del régimen de La Habana. Basta recordar, por ejemplo, lo que hace prácticamente cinco años, el 24 de febrero, hizo Castro asesinando a cuatro valiosos jóvenes de este país cuyas avionetas fueron derribadas sobre el espacio aéreo internacional. Eran ellos Armando Alejandre, Carlos Costa, Mario de la Peña, y Armando Morales.

Invocar el argumento de que se puede ser tolerante con Fidel Castro y, peor todavía, invocar el argumento de que no tiene “justificación” el embargo relativo que le ha impuesto el gobierno estadounidense a la tiranía totalitaria de Castro porque esta tiranía “no representa peligro para los EE.UU.” es un sofisma por no llamarlo una desorientación con propósitos de mentira.

La dictadura de Fidel Castro ha sido responsable de grandes problemas, de grandes tragedias, no solamente para los Estados Unidos sino también para muchas naciones de este Hemisferio y también de la lejana Africa, como fue el caso de Angola. Castro ha confesado, sin escrúpulos de ninguna naturaleza, que, con excepción de México, él a participado y dirigido a subversiones guerrilleras comunistas en los países de América, que son muchos. Y eso ha constituido, constituye, y seguirá constituyendo un problema para la seguridad de los Estados Unidos de América.

Diario las Américas, Friday February 16, 2001
(STAFF EDITORIAL)

Anyone who says that Cuba does not represent a danger for the cause of, world democracy, and for the cause of the United States of America in particular, certainly does not understand what the concept of danger entails in the case of Cuba, or deliberately wants to favor the totalitarian tyranny of Fidel Castro which has been enslaving the Cuban people for over forty-two years and which has discredited, also causing considerable harm, the United States of America.

Of course, no sensible human being can think that Fidel Castro is in a position to invade the United States of America. To think this would be absolutely stupid. And it is a fact that Fidel Castro is evil, but he is not stupid. When one mentions a danger for the United States of America with respect to the Castro liberty-killing regime this does not contemplate that Castro troops would invade this American nation which is the first power of the world. The danger consists in weakening the essences of the democratic life of this country, causing it to undergo serious humiliations and lose the respect of many countries of the world. The American taxpayer has had to spend astronomical amounts of millions of dollars because of the presence of Castro ever since he took over power on January 1959. Furthermore, many worthy American citizens have lost their lives because of the criminal whims of the Havana regime. For example, virtually five years ago, on February 24th, Castro killed four Cuban Americans whose unarmed light planes were shot down while flying in international air space. They were Armando Alejandre, Carlos Costa, Mario de la Peña and Armando Morales.

To say that it is all right to be tolerant regarding Fidel Castro, and, even worse, to use the argument that the relative embargo that the American government has imposed on the totalitarian tyranny of Castro is “not justified” because that tyranny “does not represent any danger for the U.S.” is a sophism, not to say that it is a willful misrepresentation.

The Fidel Castro dictatorship has been responsible for many serious problems, many tragedies, not only for the United States but also for many countries of this Hemisphere and also of Africa, such as the case of Angola. Castro has admitted, without any qualms whatsoever, that, with the exception of Mexico, he has participated and directed the communist guerrilla subversion in the Americas. And this has been, is, and will continue to be a problem for the security of the United States of America.

Articles written during period of U.S. government employment:

Diario Las Américas, domingo, 25 febrero 2001, página 10-A
Por Ileana Ros-Lehtinen, desde Washington
Sección: “Artículos y Comentarios”

Este sábado, 24 de febrero, es el quinto aniversario de uno de los crímenes más cobardes cometidos por la dictadura castrista.

Me refiero, por supuesto, al asesinato de Armando Alejandre, Carlos Costa, Pablo Morales y Mario de la Peña — los cuatro jóvenes que murieron en el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate.

Hace sólo unos días se dio a conocer, por primera vez, una grabación de las comunicaciones, momentos antes del derribo, entre los pilotos cubanos responsables por este crimen y sus superiores en la isla. Esta muestra de crueldad de los verdugos de Castro es un ejemplo escalofriante del carácter sangriento del régimen cubano.

Cantidad alguna de dinero puede reemplazar las vidas de los jóvenes asesinados, que tomaban parte en una misión humanitaria sobre aguas internacionales. No hay manera de compensar a los familiares de los cuatro por todo lo que han sufrido.

Nunca debemos olvidar el dolor causado por este acto terrorista, que fue prácticamente ignorado por la Administración Clinton. Tenemos la responsabilidad de seguir trabajando para que los responsables por este crimen sean juzgados y reciban el castigo que merecen.

Castro, quien admitió autorizar el derribo, es directamente responsable por la muerte de estos jóvenes y la de tantos otros que han sido asesinados bajo su régimen opresivo. El dictador también es culpable de promover, a través de su maquinaría comunista, el absoluto desprecio de vidas humanas, caracterizado por los crueles y vulgares comentarios de los pilotos cubanos envueltos en el ataque.

Estos pilotos no están exentos de culpa. Ellos, al igual que los soldados alemanes que participaron en el asesinato de millones de personas inocentes durante el Holocausto, no podrán decir que solamente estaban cumpliendo órdenes. Los asesinos de los jóvenes de Hermanos al Rescate tendrán que compartir responsabilidad por sus actos con su comandante en jefe, Fidel Castro.

La justicia muchas veces se mueve lentamente. No obstante, tengo fe de que nuestro día pronto llegará. Tarde o temprano, Castro y sus cómplices tendrán que pagar por cada uno de sus crímenes y por las muchas lágrimas que estos han causado.

Diario Las Americas, Sunday, 25 February, 2001, page 10-A
By Ileana Ros-Lehtinen, from Washington
Section: “Articles and Commentaries”

This Saturday, the 24th of February, marks the fifth anniversary of one of the most cowardlycrimes committed by the Castro dictatatorship.

I refer, of course, to the murder of Armando Alejandre, Carlos Costa, Pablo Morales andMario de la Peña — the four young men who died in the downing of the Brothers to the Rescue planes.

A few days ago, for the first time, a recording was released of the communication that occurred between the Cuban pilots responsible for this crime and their superiors on the island, moments before the downing of the plane.This display of cruelty by Castro’s executioners is a chilling example of the Cuban regime's bloody character.

No amount of money can replace the lives of the young people killed, who were taking partin a humanitarian mission over international waters. There is no way to compensate thefamilies of the four, for all they have suffered.

We must never forget the pain caused by this terrorist act, which was virtually ignored bythe Clinton Administration. We have a responsibility to continue working so that thoseresponsible for this crime are brought to justice, and are made to receive the punishmen they deserve.

Castro, who admitted authorizing the downing of the plane, is directly responsible for the deaths of these young people and of so many others who have been killed under his oppressive regime. The dictator is also guilty of promoting, through his communist machine, the complete disregard of human life that was characterized by the cruel and vulgar comments made by the Cuban pilots involved in the attack.

These pilots are not blameless. They, like the German soldiers who participated in the murder of millions of innocent people during the Holocaust, cannot say they were only following orders. The assassins of the youths of Brothers to the Rescue must share responsibility for their actions with their commander in chief, Fidel Castro.

Justice sometimes moves slowly. However, I have faith that our day will soon come. Sooneror later, Castro and his accomplices will have to pay for their crimes and the many tearsthat they have caused.

Diario Las Américas, martes, 27 Feb. 2001, página 1-B
ENA CURNOW

Las campanas de la Iglesia Santa Agata en la barriada de Sweetwater, en Miami, se hicieron escuchar repetidamente este sábado 24 de febrero a una hora inusual. El sonido ronco, metálico, recordaba el asesinato de Armando Alejandre, Pablo Morales, Carlos Costa y Mario de la Peña, y al mismo tiempo era como un reclamo de justicia a un crimen que permanece impune. Un día cómo ése y quizás tan lleno de luz, el régimen de Fidel Castro cubrió de sombras el hogar de cuatro familias cubanas de exiliados. Desde las 3:21 hasta las 3:28 de la tarde tañeron las campanas. El mismo intervalo que duró la acción asesina de los aviones MiGs para derribar a dos avionetas civiles el 24 de febrero de 1996, tronchando así la vida en pleno vuelo de sus tripulantes que cumplían la más noble de las misiones: salvar a balseros indefensos que cruzan en frágiles embarcaciones las peligrosas aguas en busca de libertad.

“Las campanas nos anuncia que cuatro hermanos han partido hacia la eternidad”, fue la interpretación divina que dio Monseñor San Román y quien oficiaba la misa dentro de la casa de Dios, repleta de público y bajo la mirada callada de las cuatro fotografías enormes de los mártires que dominaban la estancia desde el marco del altar mayor. Unos minutos antes, Marlene, la niña mimada del recio luchador Armando Alejandre, que ha crecido y está tan alta como su papá, ocupó el santo podio y con su español aprendido oyendo hablar de Cuba, dio lectura a la liturgia de la palabra: “La muerte, todo tiene su tiempo”. Luego la sucedió Mario de la Peña, el padre que no habla de su hijo sino con voz rasgada por contener las lágrimas: “Señor, te pedimos que influyas en la mente de nuestros nuevos gobernantes para que haya un cambio que favorezca la procuración de la justicia en el caso de Carlos, Armando, Mario y Pablo. Te lo pedimos, Señor: Por todos los aquí presentes, testigos fieles de esta causa, que no nos conformamos con la ausencia sino que junto a ellos pedimos al Señor la paz y la libertad para Cuba”.

Y ese fue el mensaje que presidió este V Aniversario. A pesar de que los abogados y los fiscales dicen que no se puede enjuiciar a Fidel Castro por ser jefe de estado, se seguirá insistiendo para que por lo menos sean llevados ante los tribunales a los demás responsables del crimen, porque tal y como había explicado antes el propio Mario a DIARIO LAS AMERICAS: “Tenemos la esperanza de que ahora esté en Washington una persona que nos apoya mejor”.

La misa prosiguió y el dolor de las madres, los padres, las hermanas, los hermanos, los cuñados, las cuñadas, los sobrinos. Y de todo un pueblo en el exilio que no perdona la afrenta.

Monseñor San Román también subrayó el altruismo de Carlos, Armando, Mario y Pablo cuando se refirió a su noble misión de rescatar del océano a vidas humanas:

“Nadie tiene más amor por sus amigos que el que da la vida por ellos. Es el amor del Señor el que penetró en el corazón de Mario, Pablo, Armando y Carlos. Estos 4 jóvenes fueron un ejemplo maravilloso... No hay dudas de que el crimen es grande, pero el amor es más grande. Pidamos hoy de manera especial que este hecho se puede comprender. Señor, atiene los deseos de estas familias”.

Diario Las Americas, Tuesday, 27 February, 2001, page 1-B
ENA CURNOW

The bells of the St. Agatha Church in the neighborhood of Sweetwater in Miami were heard repeatedly this Saturday 24 February at an unusual time. The harsh metallic sound, recalled the murder of Armando Alejandre, Pablo Morales, Carlos Costa and Mario de la Peña, and at the same time was like a call for justice for an unpunished crime. A day like that, which was perhaps so full of light, Fidel Castro’s regime cast a shadow over the homes of four exiled Cuban families. From 3:21 until 3:28 in the afternoon the bells tolled. The same interval that it took two MiGs to shoot down two civilian planes on 24 February, 1996, ending the life of its crew in mid flight who were completing the most noblest of missions: to save helpless rafters crossing dangerous waters in fragile boats in search of freedom.

“The bells have announced that four brothers have gone to eternity", was the divine interpretation of Monsignor San Román who officiated the mass in God’s house, that the public filled under the silent gaze of the four enormous photographs of the martyrs that dominated the room from under the altar. A few minutes earlier, Marlene, the much loved girl of the tough fighter Armando Alejandre, who has grown as tall as her dad, took the holy podium and with her Spanish learned from hearing about Cuba, read out the liturgy: "Death, everything has its time". Then Mario de la Peña followed, the parent who does not speak of his son without a hoarse voice from the tears he is holding back: "Lord, we ask you to influence the minds of our new rulers for there to be a change favoring the enforcement of justice in the case of Carlos, Armando, Mario and Pablo. We ask Lord: For everyone present, who are faithful witnesses of this case, to not be satisfied with the absence, but rather we ask you Lord for peace and freedom for Cuba".

And that was the message that presided the V Anniversary. Although lawyers and prosecutors say they cannot prosecute Fidel Castro for being the head of state, we will continue to insist that those responsible for the crime be at least brought to justice, because as Mario explained before DIARIO LAS AMERICAS: "We hope that a person who supports us more, is now in Washington."

The mass continued amidst the pain of the mothers, fathers, sisters, brothers, brothers- in-law, sisters-in-law, nieces and nephews, and all the people in exile who do not forgive the insult.

Monsignor San Román also highlighted the altruism of Carlos, Armando, Mario and Pablo when he referred to their noble mission to rescue human lives from the ocean:

“Nobody has more love for his friends than the one who has given his life for them. It is the Lord’s love that penetrated the heart of Mario, Paul, Armando and Carlos. These 4 youths were a wonderful example ... There is no doubt that the crime is big, but love is bigger. Today let’s ask that in a special way, this deed be understood. Lord, abide by the wishes of these families.”

Diario las Américas, Martes 15 de mayo, 2001, página 9-A
Orlando Bosch (El Rayo)

La siniestra inteligencia cubana y sus espías en los Estados Unidos me han bautizado con el nombre de “El Rayo”.

Antes de entrar en mi concepción y respuesta al “honor que me hacen” y para evitar erróneas interpretaciones en lo que expondré después, es por lo que antes quiero testimoniar una vez más, que amo y quiero mucho a este país y al pueblo norteamericano por varias razones. Una de ellas es que dicho pueblo ha sido muy generoso y humano en su noble receptividad para con los cubanos y su tragedia. La otra es que tengo entrañas e hijos nacidos en este país.

Ahora vamos al meollo en referencia al juicio de los traidores y miserables espías y las razones históricas que nos retan y motivan la tiranía castrista y sus sicarios.

En 1961 cuando arribé a este país escapando de mi primera sentencia de muerte del castrismo y con credenciales notarizadas del heroico Frente del Escambray así como en procura de ayuda para aquel patriótico, colosal y temerario esfuerzo, fui desdeñado, engañado y evadido simultáneamente por algunos dirigentes cubanos de por entonces, la CIA junto al FBI.

Después, el 17 de abril de 1961 el gobierno del presidente Kennedy traicionó a la heroica y valiente Brigada 2506. Más tarde (1962 Crisis de los Cohetes) el mismo presidente Kennedy, que sin derecho ni autoridad alguna frente a los destinos de otro pueblo y país ajeno llamado Cuba, mercadeó y vendió los destinos del pueblo cubano al pérfido y protervo tirano ruso N. Kruchev (Pacto Kennedy-Kruchev).

Con estas dos traiciones el gobierno de los EE.UU. estaba contrayendo un compromiso y deuda moral e histórica con Cuba y sus combatientes cubanos amantes de la libertad dentro y fuera de Cuba, incluyendo el propio territorio norteamericano. Es por ello que muchos cubanos hicimos uso de tales derechos y afrontamos todas las consecuencias durante muchos años a pesar de las persecuciones, enjuiciamientos, cárceles, etc. de que injustamente fuimos víctimas en muchas ocasiones.

Ahora como corolario de tanta infamia, está transitando por nuestro destierro el juicio de los espías castristas.

Suponiendo que cualquier cubano o extranjero viole la ley en este país, es deber de las autoridades nacionales investigar, detener, enjuiciar a la que dichas autoridades estiman procedente y apropiado con moral y razón, o sin ellas, como en el caso de los combatientes cubanos sin antes haber saldado la histórica y moral deuda a que hemos hecho referencia.

Lo que es inadmisible es permitir que agentes extranjeros, ingerencistas y enemigos se dediquen y se les permitan tales tareas poniendo en riesgo la seguridad, la soberanía y el honor.

A estos agentes, simplemente se le debe aplicar la ley por sus felonías de acuerdo con todas las legislaciones nacionales e internacionales. Y no a nombre de la democracia montar un aspaventoso y bochornoso careo como está sucediendo con el sonado juicio de los espías en que se pretende comprometer a varios exiliados a la vez que justificar la ingerencia ilegítima y peligrosa de Cuba a nombre de información a la tiranía de las supuestas actividades de agresores enemigos exiliados.

Nunca hemos visto que junto a los espías de cualquier catadura, se juzguen, se interroguen o se trate de comprometer a los patriotas.

Las conductas y las palabras justas no necesitan intérpretes ni jueces. Pesan sobre si mismas. Los cubanos serviles y sus pérfidas causas y misiones hasta enferman y exigen medicamentos sofisticados elaborados y añejados por la saliva y la lengua de un abogado pagano y hasta cómplice de la pervertida penetración a su propia patria. Cualquier profesional tiene otras muchas maneras de acumular fama y dinero, pero nunca a costa de prestarse a la defensa de los enemigos irreconciliables de la tierra donde primero vio la luz.

Diario las Americas, Tuesday 15 May 2001, page 9-A
ORLANDO BOSCH (Lightning)

The sinister Cuban intelligence and its spies in the United States have christened me with the name “Lightning”.

Before going into my concept and response to this “honour they’ve given me” and to avoid misinterpretations, as I will discuss later, I want to testify once again that I very much love and care for this country and the American people for many reasons. One is that the people have been very generous and nobly humane in its receptivity of Cubans and their tragedy. The other is that I have guts and children that were born in this country.

Now we go to the crux, in reference to the trial of the traitors and miserable spies and the historical reasons that challenge us and motivates Castro’s tyranny and his hit men.

In 1961 when I arrived to this country, escaping from my first death sentence by Castro’s regime, with credentials notarised by the heroic Escambray Front in search of assistance for that patriotic, colossal and daring effort, I was scorned, deceived and avoided by some of the Cuban leaders of the time, the CIA and the FBI.

Then, on 17th of April 1961 the government of President Kennedy betrayed the heroic and valiant 2506 Brigade. Later (1962 Missile Crisis) the same president Kennedy, without right nor authority over the destiny of another people and country named Cuba, marketed and sold the destiny of the Cuban people to the perfidious and perverse Russian tyrant N. Kruchev (Kennedy – Kruchev Pact)

With these two betrayals the United States government shrank its commitment, moral and historical debt with Cuba and the Cuban combatants who love liberty within and beyond Cuba, including in the U.S territory. That is why many Cubans made use of these rights and faced for many years all its consequences despite persecution, prosecution, prison, etc, of which we were unjust victims of on many occasions.

Now as a rider of such infamy, the trial of Castro’s spies is passing through our exile.

Assuming that any Cuban or foreigner violates the laws of this country, it is the duty of the authorities to investigate, detain and prosecute those which authorities believes have done so, with appropriate morality and reason, or without, as in the case of the Cuban combatants without previously settling the historical and moral debt referred to.

What is unacceptable is to permit foreign agents, interferers and enemies to engage in and allow such tasks that endanger security, sovereignty and honour.

To these agents, the law should simply be applied for the felonies committed in accordance to national and international laws. And not in the name of democracy mount an embarrassing and mortifying confrontation like is occurring in the notorious trial of the spies that intends to engage various exiles while at the same time trying to justify Cuba’s illegal and dangerous interference of informing the tyranny of the alleged activities of the exiled enemy aggressors.

We have never seen at the same time, with any type of spies, patriots also being judged, interrogated or compromised.

Behaviours and words that are just don’t need interpreters or judges. They carry their own weight. The servile Cubans and their treacherous causes and missions can even sicken, requiring sophisticated drugs that are produced and aged by the saliva and tongue of a pagan lawyer, and are even complicit in the perverted penetration of their homeland. Any professional has many other ways of accumulating fame and money, but never at the expense of lending itself to the defence of irreconcilable enemies of the land that first saw the light.

[From the Editorial Page, edited by Helen Ferre]